
La chispa dorada del Gran Premio Mobil Delvac™ celebró 100 años de historia y pasión sobre ruedas
Una carrera y una conmemoración, así fue la 37.ª edición del Gran Premio Mobil Delvac™ en el Autódromo de Tocancipá
Mobil Delvac™ cumplió un siglo siendo sinónimo de desempeño, más de 30.000 asistentes llenaron las gradas con un ánimo que mezcló lo deportivo y la emoción familiar. Más allá de las pruebas en pista, lo que quedó fue la sensación de pertenencia: pilotos, familias transportadoras, aficionados y trabajadores del sector, reunidos para homenajear una marca y una labor que han marcado la ruta del transporte durante 100 años.
Un podio que contó una historia de legado familiar
La competencia dejó imágenes difíciles de olvidar, en la cima del podio se levantó Carlos Rodríguez, oriundo de Tunja, con una actuación que fue técnicamente impecable y significativa. No estuvo solo, su hermano Edwin Rodríguez cruzó la meta en segundo lugar, firmando una hazaña compartida que emocionó a la tribuna. El podio lo finalizó Henry David Guio, cuya destreza en la pista revalidó por qué sigue siendo una figura destacada.
Espectáculos, memorias y encuentros
El Gran Premio se vistió de gala para conmemorar los 100 años de Mobil Delvac™. Para la ocasión fue creado el Salón Dorado, el cual se transformó en punto de encuentro cargado de historias, fotografías y objetos que por sí solos contaron la evolución de la marca y su vínculo con la industria del transporte.
En paralelo a la adrenalina de la competencia, el público vivió un festival de emociones con la tradicional prueba con tráiler, un clásico que volvió a generar curiosidad e interés, un show de luces que iluminó la noche del sábado, la música en vivo de Alejandro Escarpeta, zonas gastronómicas y un desfile nocturno de tractomulas que convirtió la noche en una fiesta de motores. El domingo la jornada terminó con homenaje a la Virgen del Carmen, presentaciones del dúo Las Posada y una premiación que cerró con broche de oro esta histórica edición.
Promesas, reconocimientos e inclusión
La competencia también puso en escena el relevo generacional con Julián Pedraza, joven talento que se coronó con la Copa Campeón de Campeones, mientras que el mexicano Luis Alvarado, cuota extranjera, fue reconocido como el mejor novato, demostrando que la pasión por la habilidad al volante trasciende fronteras.
La transmisión fue seguida por miles de personas durante más de ocho horas, permitiendo que la emoción de la pista viajara a cientos de hogares de todo el país, consolidando al Gran Premio como un evento referente para la comunidad transportadora. Además, la Feria de la Reconciliación, iniciativa del programa Restaurando Sueños de la Organización Terpel, dió visibilidad a proyectos productivos liderados por víctimas del conflicto, firmantes de paz y madres cabeza de familia. Esa presencia reafirmó que el Gran Premio Mobil Delvac™ también puede ser escenario para la inclusión y la reconstrucción social.
Mirando la próxima curva
La chispa de la competición y del homenaje quedó encendida, el Gran Premio Mobil Delvac™ demostró que las carreras son, también, espacios de memoria y de construcción colectiva, de historias que arrancan en un garaje y culminan en un abrazo compartido en la línea de meta. Mientras haya caminos por recorrer y motores por mejorar, Mobil Delvac™ seguirá acompañando a quienes buscan el mejor desempeño para vivir al máximo.
Nos vemos en la próxima edición porque la historia continúa y la chispa dorada continúa viva.
